La terapia a través de la escritura literaria no se ha desarrollado todavía en España como intervención específica, sino como herramienta a utilizar dentro del marco de la terapia habitual y con distintos tipos de intervención según la escuela psicológica en la que se enmarque.
Sin embargo, distintas investigaciones científicas remarcan el valor de la escritura desde una perspectiva terapéutica. El trabajo con el texto literario puede adquirir una estructura suficientemente flexible y a la vez compleja como para desarrollar, a través de ella, toda una terapia para determinadas personas.
La escritura por si sola tiene efectos positivos sobre la persona tanto a nivel físico como mental. A continuación voy a nombrar diferentes estudios científicos dónde se demuestran los efectos de la escritura sobre la salud:
- David Snowden -Universidad de Kentucky- tras su estudio de investigación con monjas, reveló que las personas que en su juventud escribieron su autobiografía utilizando unas estructura gramatical mas simple y reflejaban ideas menos profundas tienen más probabilidades de desarrollar Alzheimer con la edad, que aquellas cuyas ideas son más profundas y escriben de forma más compleja. Esto nos demuestra que la escritura puede ser una “coraza” que nos proteja de la enfermedad de Alzheimer.
- El Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó otro estudio según el cual los pacientes con síntomas suaves o moderados de asma o artritis reumatoide que escriben sobre episodios traumáticos de sus vidas, muestran cambios clínicos relevantes a los cuatro meses de iniciar este ejercicio.
- Según la Sociedad Británica del Sueño y el Dr. Chris Idzikowski, la escritura puede ser un útil aliado contra el insomnio. El afectado puede usar esta técnica de diferentes formas. Por un lado, el llevar un diario sobre las incidencias del día puede ayudarle a reflexionar sobre los orígenes del problema. Del otro lado, la escritura puede servir para relajar la ansiedad que a los enfermos con esta alteración suele producir el hecho de no dormir y pasar las horas infructuosamente.
La escritura ha actuado como forma de terapia desde que es conocida. Muchos escritores han hablado de esta relación terapéutica entre ellos y la escritura: Cervantes, Kafka, Rilke y Anna Frank son unos ejemplos. La escritura terapéutica puede tomar forma de obra de ficción, cuentos, relatos imaginarios, autobiografías, diarios, correspondencia…Los arteterapeutas también estamos de acuerdo en el potencial terapéutico y transformador de la escritura, mediante la invención de personajes y sus historias la persona que escribe se distancia del escenario real para entrar en un mundo simbólico dónde el yo se expresa utilizando la tercera voz y apartándose de sus problemáticas diarias.
http://www.psicologiayterapias.com
La escritura por si sola tiene efectos positivos sobre la persona tanto a nivel físico como mental. A continuación voy a nombrar diferentes estudios científicos dónde se demuestran los efectos de la escritura sobre la salud:
- David Snowden -Universidad de Kentucky- tras su estudio de investigación con monjas, reveló que las personas que en su juventud escribieron su autobiografía utilizando unas estructura gramatical mas simple y reflejaban ideas menos profundas tienen más probabilidades de desarrollar Alzheimer con la edad, que aquellas cuyas ideas son más profundas y escriben de forma más compleja. Esto nos demuestra que la escritura puede ser una “coraza” que nos proteja de la enfermedad de Alzheimer.
- El Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó otro estudio según el cual los pacientes con síntomas suaves o moderados de asma o artritis reumatoide que escriben sobre episodios traumáticos de sus vidas, muestran cambios clínicos relevantes a los cuatro meses de iniciar este ejercicio.
- Según la Sociedad Británica del Sueño y el Dr. Chris Idzikowski, la escritura puede ser un útil aliado contra el insomnio. El afectado puede usar esta técnica de diferentes formas. Por un lado, el llevar un diario sobre las incidencias del día puede ayudarle a reflexionar sobre los orígenes del problema. Del otro lado, la escritura puede servir para relajar la ansiedad que a los enfermos con esta alteración suele producir el hecho de no dormir y pasar las horas infructuosamente.
La escritura ha actuado como forma de terapia desde que es conocida. Muchos escritores han hablado de esta relación terapéutica entre ellos y la escritura: Cervantes, Kafka, Rilke y Anna Frank son unos ejemplos. La escritura terapéutica puede tomar forma de obra de ficción, cuentos, relatos imaginarios, autobiografías, diarios, correspondencia…Los arteterapeutas también estamos de acuerdo en el potencial terapéutico y transformador de la escritura, mediante la invención de personajes y sus historias la persona que escribe se distancia del escenario real para entrar en un mundo simbólico dónde el yo se expresa utilizando la tercera voz y apartándose de sus problemáticas diarias.
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